A caballo regalado no le mires los dientes
on Enero 11th, 2012 at 10:57Buenas, como es sabido, el refranero ejpanyol es muy amplio, y la mayoría de la gente no sabe de donde surgieron tales frases tan imaginativas a la vez que repelentes. Yo, sin ser un erudito, ni intelectual y habiéndome sacado la comunión a la tercera convocatoria, explicaré el por qué de cada frase… hoy comenzaremos con una muy típica en tierras del levante alto: A caballo regalado no le mires los dientes.
Todo viene de una fría mañana de 1847, en la ciudad polaca de Plock. Jarek Lewandowski era un popular granjero de dicha ciudad, el cual respetaba y amaba a todos sus vecinos.
Tenia 8 hijos y una sola hija, por aquel entonces esto no era declarado como familia numerosa, todo lo contrario. Su esposa Izabella, era mirada con algo de desprecio por los vecinos de Plock -”Mira esa estrecha, que solo ha tenido 9 crios”, “¡Qué verguenza!, el marido debe estar resabiadito perdido con el poco amor que le da su mujer”-. Estos comentarios eran típicos en los lugares donde ella frecuentaba.
Un día, el mayor tesoro que tenia Jarek (su hija Izabellita), confeso a su padré que contenía relaciones extramatrimoniales con un amigo cercano a la familia, Maciej Kowalski. “Ya te haces mayor” -le dijo su padre con orgullo a su hija de 8 años- “pronto comenzarás a tener hijos y serás toda una anciana de 20 años”. Jarek, tenía un sueño: quería que la selección de futbol polaco estuviese compuesta por exclusivamente 18 nietos, todos engendrados por Izabellita. Ilusionado por tal hecho, pensó: “Hay que preparar el matrimonio, ya que si no Dios vendrá y se comerá a nuestros 18 nietos futbolistas paridos en el pecado y la ilegalidad”. Jarek preparó todo lo referente a la boda. Izabella (mujer de Jarek) se estiró un poco y tuvo otro hijo más, para que el populacho la dejara un poco en paz. Pero el pueblo, que era muy cotilla y le gustaban las tanganas, no perdieron la costumbre de criticarla.
Entre los preparativos, Jarek preparó su mejor caballo para regalárselo a Maciej, como ofrenda por fecundar a su hija en un futuro no muy lejano. Maciej, que sabía que Jarek era un poco agarrado, pensaba que el caballo tendría algún defecto, como una pata rota, fallos en el carburador o que le faltaran dientes. Ante la curiosidad de saber el fallo y la desconfianza, Maciej comenzó a hurgar la boca del animal para comprobar el estado dental del caballo, el cual respondió escupiéndole en uno de sus ojos. De ahí viene tal frase antológica, aunque con la deformación de los sucesos a través de los años ha quedado “A caballo regalado, no le mires los dientes”, cuando la original era “A caballo regalado, no le mires los dientes o acabarás con un gargajo en el ojo, que eres gilipollas Maciej”. Espero haberos nutrido de información y sabiduría.